
La Luna ha sido una compañera fundamental para el ser humano desde tiempo inmemorial. Sin importar raza, religión, sexo o condición social, todas las sociedades han sentido una especial atracción magnética hacia ella, que se pierde en la noche de los tiempos. Aprendimos a utilizar sus ciclos para desarrollar calendarios agrícolas y con ello lograr cosechas mas productivas y asegurar nuestra subsistencia. En muchas religiones la Luna tiene un profundo significado simbólico, conectada con Dioses, ciclos de vida y renovación. Además ha influido en la confección de calendarios civiles, sirviéndonos para organizar el año administrativo con todas sus actividades asociadas. Se podría decir que desde siempre la humanidad ha tenido el sueño romántico de llegar a alcanzarla algún día. Pues bien, ese día llegó en 1969 y ocurrió un 21 de julio, y éste hecho va a ser el objetivo de nuestro estudio Astrológico. Tenemos listo nuestro espejo de obsidiana, algo para picar, un poco de agua fresca y una preciosa noche estrellada. Perfecto! Vamos allá …
Sabemos que fue la agencia espacial Norteamericana, NASA, la que logró el objetivo antes que nadie, por tanto vamos a enfocar nuestro espejo hacia ese país o mejor dicho, a los cielos de ese país, y nos vamos a remontar a los años 60 – 70, que es cuando la carrera espacial estaba al rojo vivo.
Todo comenzó el 25 de mayo de 1961, cuando el presidente John F. Kennedy pronunció su histórico discurso ante el Congreso de los Estados Unidos, en el que propuso el ambicioso objetivo de llevar a un ser humano a la Luna y traerlo de regreso a salvo antes del final de la década:
«Hemos decidido ir a la Luna. Elegimos ir a la Luna esta década y hacer lo demás, no porque sean metas fáciles, sino porque son difíciles»
Inmediatamente vamos a retroceder en el tiempo y echaremos un vistazo al cielo del Cero de Aries de aquel año, centrados en la ciudad de Washington DC, capital de aquel país. Estoy impaciente por verlo!

Solo le falta hablar! Esto empieza muy bien.

Mediante la herramienta de Astrocartografìa Angular, vemos que Estados Unidos de América era el único país del mundo con capacidad de desarrollo y ejecución de programas espaciales, que tuviera a la Luna partil sobre el Medio Cielo (el lugar más visible, donde todo se hace público, «el balcón del rey») de su ciudad capital.
Está bien, el Sol es el protagonista de este ciclo, por algo se llama «Cero de Aries». Se trata de un gráfico en el que se plasma el cielo observable en el mismísimo instante en que el Sol ingresa en el grado cero del primer signo del Zodíaco y se escenifica a través de las decisiones que tomará el gobernante a lo largo del año, así como la forma en que se reflejarán sus actos en la población, y en esta ocasión el papel que representará este señor es el de alguien con una gran ambición, ya que el Sol se encuentra en la Casa VIII.
De acuerdo, también vemos que el Horóscopo de aquel momento, es decir el signo que se encontraba ascendiendo en el horizonte ESTE de aquella localidad era el signo de Leo, donde se halla el domicilio del Sol. Esto ya es una segunda marca que hace más relevante aún el protagonismo del astro rey.
También observamos a Plutón aplicando por conjunción al Nodo Norte en pleno Ascendente. Esto suena a obsesión (Plutón) por abrir una puerta (Nodo Norte), o quizás será una puerta que se abre hacia una obsesión? En todo caso, por encontrarse en la Casa I, ha de ser importante, y al ser Plutón el planeta más lejano de nuestro Sistema Solar, y el Nodo Norte estar asociado con una puerta que se abre (como punto de cruce futuro de la órbita de la Luna con el plano de la órbita de la tierra), da para pensar que algo difícil de alcanzar relacionado con la Luna será uno de nuestros fotogramas.
Pero, por encima de todo, y sin ninguna duda lo más llamativo de esta carta es la ubicación de la Luna, partil sobre el Medio Cielo, «El balcón del rey», el lugar donde todo se hace público, exaltada en el signo de Tauro. Ya tenemos nuestro fotograma principal.
El título de la obra será «Alcanzar la Luna, la promesa a una nación«.
Como decía, todo comenzó aquel 25 de mayo, el hito que marcó el inicio del primer programa espacial tripulado Estadounidense, llamado programa MERCURY.
El objetivo de este programa era lanzar un hombre a la órbita terrestre, devolverlo a salvo a la Tierra y evaluar sus funciones en el espacio.
Desde nuestra perspectiva, la elección de la insignia representativa del programa fue un guiño a la deidad Griega, Hermes y posterior Romana, Mercurio.

El número 7 inscrito en el simbolo hermético alude al grupo que llamaron «Mercury Seven», formado por siete pilotos de pruebas del departamento de defensa que fueron seleccionados como astronautas para volar en las naves espaciales.

A continuación fue desarrollado un nuevo programa llamado GEMINI, el segundo programa espacial tripulado de los Estados Unidos. La insignia elegida la vemos en la siguiente imagen y en ella se repite el simbolismo asociado al planeta Mercurio.

Como podemos observar, es destacable la presencia de la Magna Ciencia en la simbología utilizada en proyectos relacionados con el cielo y la exploración espacial.
Su meta general fue ganar experiencia (practicar maniobras y conocer la capacidad de resistencia de los astronautas) en la exploración espacial para poder llevar al ser humano a la Luna antes de que finalizara la década.
Y por fin vio la luz el programa APOLO!
La constelación de Orión ocupaba el centro de la insignia del programa. A la derecha se encuentra la Tierra y la Luna a la izquierda. El rostro del mítico Dios Apolo ocupa parte de la cara visible de la Luna. En el centro de la imagen hay una gran letra «A», inicial de «Apollo», deidad Solar, así como también es inicial de «Artemisa» o «Apollousa», deidad Lunar. Interesante el juego de palabras Apollo-USA!
La elección de la constelación de Orión podría deberse a la utilización de sus estrellas por astronautas y astrónomos como punto de referencia para la navegación espacial. También podría deberse a que en la mitología, Orión es considerado un cazador, lo que refleja el espíritu de conquista y búsqueda de lo desconocido.

Este programa ha sido uno de los triunfos más importantes de la tecnología moderna. Lo formaron 20 misiones: 10 misiones para realizar pruebas de sistemas de vuelo y otras 10 misiones proyectadas para descender en la superficie Lunar (las tres últimas fueron canceladas, y la numero 13 no pudo concretar su meta).
Lamentablemente, la primera misión del programa Apolo resultó catastrófica (The Fire). Sucedió el 27 de enero de 1967. Lo sucedido en aquella misión produjo un impacto profundo, máxime porque en realidad era solamente un simulacro de lanzamiento, ya que la fecha real estaba programada para el 21 de febrero. Después de lo ocurrido, esta misión fue cancelada.
Pongámonos en marcha y busquemos señales de este hecho en el cielo, y para ello vamos a calcular la carta del cielo del Cero de Aries de 1966, para la ciudad de Washington DC.

Llama la atención la conjunción de Urano y Plutón (tecnología astronáutica en un espacio confinado) , formando una oposición partil con la Luna. Si lo observamos de forma aislada, en principio no tendría porqué asociarse a un evento como el descrito, sin embargo hay que añadir que la Luna se halla mal recibida por su dispositor, Júpiter, el cual está ubicado en la Casa VIII, escenario de dramas y finales. A esto agregamos que Marte (fuego), el planeta regente del Ascendente, se encuentra muy fuerte en su domicilio, Aries, y además está partil sobre la cúspide de la Casa VI, el lugar donde se escenifican los accidentes.
Cabe destacar, además, la sincronicidad que se produce entre el nombre del motor utilizado (Saturno) y el hecho de que la Luna estaba aplicando por conjunción al planeta Saturno.
Lo que sucedió comienza a tener sentido, aunque no es definitivo, pero continuemos.
Dado el nombre de la misión, Apolo (deidad Solar) y el objetivo a alcanzar, La Luna, vamos a calcular la carta del cielo del Cero de Cáncer, la segunda «Puerta del año» de 1966. Este gráfico representa el instante en el que el Sol llega al grado cero del signo dispositado por la Luna, Cáncer, y lo observaremos desde el lugar donde fue programado el lanzamiento del cohete, Cabo Kennedy.

Lo que se muestra en este gráfico, sumado a lo mencionado anteriormente, ya da para pensar en un pronóstico desfavorable. La configuración destacable de planetas en signos, casas y aspectos es la siguiente:
El Atacir de este ciclo, calculado para la fecha programada para el despegue real, no tenía mal pronóstico sino todo lo contrario, ya que todos los planetas formarían trígonos consigo mismos, y además el Atacir del Ascendente se encontraría partil sobre la cúspide de la Casa IX, significadora de viajes largos, como vemos a continuación:

Sin embargo, el Atacir de este mismo ciclo calculado para la fecha del simulacro del lanzamiento es estremecedor, ya que se encuentra partil sobre el planeta Marte, activando la mencionada cuadratura siniestra. El resultado … un terrible incendio en el módulo de mando con resultado fatal.


Es importante señalar que si el programa hubiera consultado a un Astrólog@, sin duda habría desaconsejado enérgicamente realizar la prueba en aquella fecha.
Ahora que ya hemos revisado los antecedentes, es momento de girar nuestro timón y poner rumbo a la misión número 11, el objetivo de nuestro estudio.
La imagen a continuación, corresponde a la carta del cielo del Cero de Aries de 1969, observada desde la capital de USA, Washington DC.

La Luna repite protagonismo como planeta angular desde aquel Cero de Aries de 1961, en la misma ciudad, el año en que comenzó este viaje.
Realizando un pequeño cálculo estadístico, obtenemos como resultado que en los últimos dos siglos, existe una predominancia de Ascendentes Leo y Escorpio. Si agregamos como condición que la Luna se encuentre partil sobre el MC, obtenemos dos únicos años, 1961 (inicio de la carrera) y 1969 (llegada a meta).

Como podemos observar en el grafico de Astrocartografía angular, la linea del Medio Cielo pasa, de nuevo, sobre dicha ciudad.

En esta última carta también observamos que el Sol, regente del Ascendente, es nuestro segundo Planeta Angular y se encuentra en la Casa IX (significadora de viajes largos), partil sobre el Nodo Norte. Esto da para pensar en una «puerta que se abre» en dirección al programa espacial que estamos analizando (Apolo), y especialmente hacia esta singular misión. Además, se encuentra alineado con la conjunción Júpiter, cuya naturaleza esencial son los viajes largos, y Urano, relacionado con los avances tecnológicos y la astronáutica.
Esta participación de Júpiter y Urano en nuestra aventura espacial, la vemos mucho más señalada calculando la carta del cielo del momento en el que se produce la conjunción de ambos planetas con la Luna, el 20 de julio de 1969, a las 6:36 UT, a punto de comenzar la maniobra de alunizaje!

Y ahora veamos la insignia correspondiente a esta misión. Sobran las palabras!

Avancemos ahora el tiempo utilizando la técnica de los Atacires y vayamos al instante en que Armstrong pone por fin un pie en la superficie Lunar.

En este instante, observamos la siguiente configuración:
1.- Todos los planetas están formando Trígonos partiles consigo mismos.
2.- El Atacir del Ascendente aplica a Marte. Recordemos que es el planeta dispositor del Sol en esta Puerta del Año, señalando un momento en el que se está realizando un gran esfuerzo.
3.- El Sol acaba de ingresar en el signo de su Domicilio, donde su dignidad es máxima.
4.- Por último, vemos que Neptuno ha llegado sobre la posición del Sol, dando así por culminado aquel anhelo de la humanidad, en el que desde tiempo inmemorial el ser humano ha soñado con alcanzar algún día la Luna …
Y como punto final, recurrimos al no menos importante ciclo del Katún en el que se encuentra inmerso el hito de la famosa llegada del ser humano a la Luna.

Llama inmediatamente la atención que Urano, cuya influencia se escenifica a través de la astronáutica y los viajes espaciales (entre otras cosas), se halla partil sobre la Cúspide de la Casa XI, significadora de proyectos y viajes.
Procedemos a avanzar el tiempo mediante la técnica de los Atacires, hasta la fecha en la que se produjo el alunizaje y obtenemos el siguiente gráfico:

Observamos que el planeta Angular, y por ello el más importante de la carta del cielo del Katún de 1961, ha llegado sobre la conjunción Jupíter – Saturno que da nombre al ciclo.
A continuación, y nuevamente utilizando la técnica de Astrocartografía Angular, vemos que la capital de Estados Unidos de America se encontaba muy próxima a la línea verde, que representa la cúspide de la Casa IX de aquel Katún y, por ello, convierte al planeta Urano en Angular en la carta del Katún de ese país.

Para que haya una carrera, en este caso una carrera espacial, tienen que haber al menos dos corredores. Estados Unidos de América era uno de ellos. Podía haber sido el primero en llegar, o no. Pero tal como dice el refrán, «El hombre propone y Dios dispone», y en Astrología muchos son los Dioses que disponen de nosotros.
A lo largo de este análisis hemos evidenciado que aquel país fue el designado por los Dioses para ser el primero en asumir y superar el desafío de alcanzar la Luna en aquel tiempo, marcando un hito sin precedentes en la historia de la humanidad
